|
A mis 44 años
Cuando el destino toque nuestra puerta
Van a pasar los años, silenciosos
cayendo los días del calendario;
van a venir tiempos de desamor,
de descuidos con un poco de olvido;
vamos a seguir creciendo en arrugas,
en diámetro, en quehaceres y hastío;
va a crecer el tamaño de la cama.
Nos vamos a separar, tal vez pronto;
Vamos a edificar nuestros silencios
y barreras de tiempo entre nosotros.
Y después, al final de nuestro tiempo,
cuando el destino toque nuestra puerta,
te seguiré amando como al principio,
con la fuerza de nuestro primer beso,
como amo hoy, como siempre te amaré.
|